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Queridos y queridas, hoy me he notado algo inquieta, nerviosa, quizás hasta con un punto de ansiedad. Me he parado durante un momento a pensar en la causa a la que se podría deber el leve malestar anímico y he llegado a la conclusión de que, desde que me he levantado esta misma mañana, no he hecho más que recibir noticias. ¿Y te pones así, alma de cántaro por recibir noticias?. Es que no son las noticias en si, que de por si ya habría de sobra para encontrarse inquieta, no, es la curiosa manera de transmitirlas. A ver, pongamos por ejemplo una desgracia, una desgracia sin paliativos...podría ser el hundimiento del edificio del barrio del Carmelo en Barcelona, por poner uno entre muchos más, claro. No digo que sea el peor, ni siquiera ha tenido consecuencias mortales, pero, creo que todos estaríamos de acuerdo en calificar de gran faena el hecho de que nos fallasen los cimientos de nuestras casas respectivas si a los constructores del metro les diera por hacer un túnel por debajo de las mismas y calcularan las consecuencias con los mismísmos pies. Bueno, hasta ahí todo en orden o en desorden, según se mire. Piensa una: pobre gente...y a otra cosa mariposa, pero, ay, no, no, no. Le ponen el micrófono a la vecina del inmueble derruido que tenía la mujer una mercería. La mujer estaba hecha polvo. Natural. A continuación pasan la palabra a la vecina del segundo derecha que lloraba la mujer como una Magdalena. Vaya palo, fíjate, pobres familias...Luego pasan el turno de intervención al jefe de obras que está haciendo el peritaje de los edificios colindantes y nos cuenta el sujeto en cuestión que probablemente, al derruir el primer edificio, se habrán de derruir los colindantes. Estupendo. Todo esto con el café en los labios mientras a la vez se pone una los zapatos, mete las cosas en el bolso y se pinta con carmín las orejas para que no se las corte el frio. Llega una al coche, ya dándole vueltas al tema de la pobre gente esa que se ha quedado en la calle y mirando a ver si en los alrededores de la casa de una no se les estará ocurriendo a nadie ni clavar un clavo con fuerza excesiva, y, cuando pone la radio del vehículo, le cuentan a una los coches bombas que han explosionado hoy mismo en Irak y las consecuencias en carne picada...La atención se desvía de los afectados del barrio del Carmelo a las víctimas de las bombas en Irak. Vamos mejorando. A continuación me informan de que se ha helado la mayoría de la cosecha de frutas y hortalizas por culpa de la ola de frio siberiano y que los precios de las mismas se incrementarán en un cincuenta por ciento. Qué alegria, qué suerte. Me pondré jugo de judia verde en lugar de Chanel nº5. La siguiente noticia que me ha llegado a los oidos, ya francamente depauperados por la preocupación, ha sido que, como el euro ha subido muchísimo no vamos a exportar ni un clavo y que eso repercutirá en la economia produciendo en primera instancia más paro y que no es conveniente pedir aumentos de sueldos ya que dicha subida provocaría una inflacción espantosa...Pues estamos bien, me convertiré en ong, renunciaré a mi magro sueldo y haré patria, estoy decidida. Me vendrá estupendamente para conseguir volver a la linea Gandhi que tanto pretendo. Después me han contado que les suben las indemnizaciones a las víctimas norteamericanas de Irak y Afganistán. No les daban casi ni para pipas. Las viudas ahora cobrarán para empezar a llevar la viudez medio millón de dólares, para ir haciéndose a la idea, no está mal. Y ya, para acabarlo de arreglar, me cuentan que el Papa, el hombre, que carga con 84 años a las espaldas, está completamente hecho cisco, claro como es tan mayor y tiene más remiendos que la colcha de un asilo, normal. Ah, que no se me olvide, que dice Arzalluz no sé qué de que han puesto un mojón. Como en realidad soy una escatológica declarada, lo de mojón me ha sonado a defecación tamaño caballo percherón y ha sido quizás la única noticia que me ha provocado alguna esperanza, dado que, si se pone de moda que los políticos hablen del tamaño de su producto intestinal, a lo mejor nos dejan vivir un poco más tranquilos a todos los ciudadanos y entonces no se nos caen las casas por túneles mal hechos, no nos metemos en guerras y tenemos subidas de sueldos, lo mismo si, ¿no?.
Yo, alucia fumadora empedernida que he intentado en varias ocasiones dejar este insano hábito quiero el mismo trato que los fumadores de cannabis.
Como dijo el poeta: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche...”.
Queridos amigos y amigas, mi vida es otra. Yo misma soy otra. No confundir, no soy "la otra, la otra que a nada tiene derecho", no, soy otra siendo yo misma, o sea, un problema casi esquizofrénico, pero aunque es una sensación un tanto inquietante, como me han dicho que "deje fluir", yo soy obediente y no me preocupo, e imagino que ambas dos Maripilis acabarán volviendo a ser una sola y libre Maripili. Respiremos hondo antes de nada, pongamos la mente en blanco, seamos conscientes de nuestro cuerpo y pasemos a intentar explicar esta catarsis en mi existencia.
A todo esto que mi primo el Jordi, o sea, Yordi, el que trabaja en el Hospital de Bellvitge, o sea Belbiche, es un trapisondas. (La Familia Trapisonda, un grupito que es la monda, otro día hablaré de tebeos viejos). Pues que estuvo viendo al tío Siscu (Francesc pone en el dni, que yo lo he visto) que lo han operado de la próstata y andaba chuchurrío y con razón. El Jordi se ve que no se quedó muy contento de lo que le habían hecho al tío los colegas, y estaba de mala leche. Lo cual que luego se fue a su trabajo, que como es médico trabaja allí de no sé qué, pero no mata, o sea, no atiende enfermos (igual los mata con mayor disimulo). Y que cabreado con lo del tío, andaba distraído y ensimismado y va y se corta un dedo, no todo, una rajilla, con un bisturí o algo parecido. Claro, como en casa del herrero, al tío, o sea, al primo, para curarse no se le ocurre otra cosa que buen chorro de alcohol, que ahí lo tienen en garrafones, pero con tan mala malo que va a curarse al lado de un mechero bunsen (que no quieras enterarte de lo que significa bunsen en alemán...) y zas, se prende fuego la mano, el brazo y el bigote. En realidad sólo medio bigote, pero claro, se tuvo que afeitar luego él el otro medio porque quedaba un tanto asimétrico. Ahí sí que le tuvieron ya que atender los colegas, lo vendaron y lo mandaron para casa de baja y con unas pasillas contra el cabreo. Aprovechando que era temprano y que la parienta, la Montse, no trabaja, o lo que es lo mismo, es ama de casa (¿se comprende la invectiva?), se dice: "Aprovechemos el día de fiesta". Y ante la perspectiva de pasar el día de baja con la montse pasando la vaporetta bajo sus pantuflas, decide llevársela de paseo. Así que la engancha, la otra con su chándal, coge el ibiza y allá que se van al Safari Parkde El Vendrell. Ella, torpe perdida conduciendo y él poniéndola nerviosa, dolorido del brazo quemado, y con los analgésicos zumbándole. Se meten en el safari y lo primero que les dicen es que los cristales cerrados, que no salgan y que ni se les ocurra darles nada de comer a los bichos. Claro, el parque para ellos solos, octubre, entre semana (los catalanes dicen "los días de cada día" a los días de entre semana, ya ves), y por la mañana a la apertura del parque. Fenómeno, para eso se había llevado él la digital, para tirar fotos a manta. Pero no contaba con que ella se ponía más nerviosa si cabe con los animales. Sobre todo los monos que se le subían al coche. Se ve que los animalicos están acostumbrados a sacarle comida al personal visitante y te ponen la mano que parece que te estén vendiendo La Farola, con cara de lástima. Compadecidos, empezaron a darles cacahuetes. Y de paso, comían ellos. Mas hete aquí que llegaron donde los elefantes, y se ve que también les junaron los manises, y se les acercó una elefanta pequeña, muy simpática ella con la trompa por la ventana a que le dieran un cacahuete. Y el Jordi, emocionadito por aquello de ver una probóscide tan cercana, bajó un poco el cristal y le dio dos o tres, que la plantígrada cogió de su mano. Pero la tal era una descarada, y metió la trompa dentro del todo del coche, para pillar la bolsa de los cacahuetes, sobre el regazo de la Montse, y ésta, presa de histeria por la invasión nariguil, y con la rodilla con un moco de un palmo, va y cierra la ventana. Zas, con el elevalunas automático, y le pilla la trompa. La otra, o sea, la elefanta, que se ve trompiprendida por la ventana y con los agudos gritos de la Montse, que suena como una tiza en una pizarra, se asusta, lógicamente, y estira para sacar la trompa... haciendo fuerza con la pata sobre la puerta. Saca la trompa, sí, pero mete la puerta para adentro doblada por la mitad como si fuera de papel, y encima le pilla el brazo derecho, que es el quemado, y le medio quita la venda al Jordi. La Montse histérica, el Jordi cagándose en su sombra, en su mujer, y en la National Geografic. Salen echando hostias del parque, y llevándose por añadidura un buen chorreo de la dirección del parque, que les coge los datos de la matrícula, les hace una foto a la salida y les dice que no vuelvan y que como le pase algo a la elefanta la pagan a precio de angulas. Ya calientes, se meten en un bar de carretera a tomar algo para que se les pase el mal cuerpo. El Jordi dos Torres 10, y la Montse una tila, y una pastilla rosa que le dio su médica con la advertencia de "sólo para momentos de mucho estrés". Iban bien los dos. Nada más salir del bar, a la Montse le da un vahído y el Jordi la sostiene y al cogerla se apoya en el coche. Entonces descubre, oh sorpresa, que uno de los jodíos macacos se había cagado encima del coche, y él se ha refrotado toda la mierda por la venda, y vaya peste, y vaya cabreo mayúsculo. Limpiándose la catalina del mono con toallitas húmedas y clínex, pero sin conseguir gran cosa. El Jordi hecho un basilisco, la Montse lagrimeando... se sube al coche, arranca y pumba, sin acabar siquiera de salir a la carretera se estampa contra un cartel de esos con una flecha indicando que por aquí se sale. El Jordi, cabreado, gritando, que quita de aquí que me pongo yo que estás tonta, no, que tú no puedes conducir con ese brazo así, se gritan, se enfadan, se sienta el Jordi ante el volante, arranca, echa marcha atrás, y oye un toc toc en la ventanilla, los mossos (como la Guardia Civil de Carreteras, pero versión catalana también): Bon día, su documentación, cómo es que conduce con esa mano que no puede sujetar el volante, tenemos que dar parte del choque contra la señal, quina pudó (qué peste), oiga, qué es esto que huele... A ver, sople aquí. Lo malo no fue que marcara un par de rayitas más de las permitidas, no, ni que no pudiera sujetar el volante, no, es que el otro guardia se acercó por el otro lado del coche y le preguntó que cómo se había roto la puerta. Y el Jordi, con aliento alcohólico, haciendo así con la mano vendada y pringada de mierda, por encima de una Montse derrumbada, con el rimmel corrido y lloriqueante, que le dice: -"Mire usté, señor mosso, esto ha sido una elefanta..."
Queridos amigos y amigas en la red, (me ha quedado bonito el saludo pero parece que hablo con otros boquerones capturados a la altura de Málaga por el Pepita II), bueno, os prometí que haría entrega de otro articulillo de estos dándoos cumplida cuenta de mis experiencias con las distintas disciplinas orientales, y, como soy mujer de palabra, paso a hacerlo. 
Todos los años lo mismo, todas las convocatorias lo mismo, siempre igual. Y es que nunca aprendo, bueno, al menos no soy la única (Mal de muchos, consuelo de tontos). ¡Con lo bonito que es llevarlo todo al día!. Así, se aprenden mejor los conceptos y no lo dejas todo para el final, que todo junto no cabe... Mi método de estudio es muy concreto además, necesito estudiar con mi forma de escribir, con resúmenes, con un cierto orden y estructura...Mira que no pude empezar antes...
Queridos y queridas, lo prometido es deuda. Quienes me leen se habrán percatado de que en uno de mis artículos aparecía un personaje a la que llamé La anticristo. Este nombre no está dado al azar, de ninguna manera, creédme, tiene una razón de ser muy concreta y facilmente demostrable con pruebas feacientes. Paso a narraros la historia.
Sí, la vecina de arriba cascó repentinamente, se puso pocha, llamaron a urgencias y ya cuando la metían en la ambulancia se dieron cuenta de que palmaba y la volvieron a sacar, de donde resulta que la palmó en el zaguán de casa. Yo no la conocía, pero por el retrato que han puesto desde luego que no vivía aquí porque aquí todas las viejas son más viejas que la finada, y eso que era octogenaria. A Linda no le gustaba, eso seguro. A Linda las viejas no le gustan, se ve que les huele las miserias y se atufa y espanta, cosa que no le sucede con los viejos. Las hembras, dígase lo que se diga, tienen peor declinar que los varones y se ajan de manera más estrepitosa. Linda se acerca medio confiada a los viejos porque no se espera mal de ellos, pero a las viejas las mira con algo de resquemor, por algo será. La abuela esta que cascó lo hizo con todos los papeles en regla, partida de nacimiento, fe de bautismo, deeneí, título de la propiedad inmobiliaria del piso y de cuatro fanegas de pino bajo y matorral que tenía por la provincia de Soria, cartilla del seguro, pensión de vejez y de viudedad; lo que se dice todo, sólo le faltaba el certificado de defunción y se lo dieron en un pispás. ¡Y si hace falta se muere por triplicado! Si hasta la dejaron despenarse en el portal para evitarse papeleos dejándola morirse en la ambulancia. Que no sabe usted lo jodido que es que se le muera a uno alguien en la ambulancia, porque está prohibido transportar cadáveres en ellas, y porque te abren expediente a ver por qué se te ha muerto y si lo has cuidado bien, y te ves delante del juez instructor que te vuelve loco. Y luego hay que limpiar la ambulancia de arriba abajo frotando con jabón de marsella y un cepillito de dientes hasta dejarla como los chorros del oro. ¡Y no exagero un pelo, eh!
El misterio del Palacio de Benamear
Me confieso seguidor de los deportes minoritarios y un damnificado del omnipotente fútbol que todo lo arrasa. A mí se me pasan los ratos ingrávidos viendo a los gimnastas dar sus volteretas, y hago cábalas acerca de cuál lo hace mejor para mi gusto y si están o no los jueces acertados en sus puntuaciones. La alegría del que bate un récord de algo me parece más limpia que la del futbolista que mete un gol por el escandaloso precio de varios millones. No hay más que ver la mirada de la nadadora tras conseguir su medalla y compararla con la del pegapatadas que sabe que, gracias a esa jugada que acaba de hacer, su mujer, su topmodel, podrá comprarse otro bmw para ir a buscar al niño al cole. Millones y millones de deportistas de sofá regüeldan sus cervezas, sudan, sufren, gritan, insultan y devoran toneladas de ganchichos embrutecidos con los avatares más mediáticos que deportivos de sus ídolos del balompié. Un espectáculo que permite a cada cual seguir en sus trece. El fútbol se distingue por no saberse nunca quién es mejor ni quién vale más. Fijaos bien. Así, permite fijaciones personales, adscripciones partidistas. Uno puede nacer siendo del Madrid o de Barça y morir sin haber tenido nunca la convicción de que hay un equipo mejor. Cuando un equipo pierde siempre es por alguna buena razón y esa derrota no significa nada. ¿Conocéis muchos aficionados al fútbol que hayan sido de un equipo y luego de otro, e incluso de un tercero? No. El fútbol es un deporte irracional. El fútbol tiene la más pequeña cantidad de deporte que pueda tener un deporte. Son otros los ingredientes que le hacen espectáculo de masas, no lo meramente deportivo. Sí, yo soy deportista, y por eso no me gusta el fútbol. Fui un par de veces y quedé asustado. Todo eran insultos, gritos, menosprecios. Si yo soy árbitro y un espectador me grita lo que les suelen gritar, subo a la grada y me lío a mamporros. Me alucinaba sentado en el graderío al ver que casi no podía respirar por el humo del tabaco ¡y eso en un estadio al aire libre! ¿Llamamos deporte a eso? ¿No está prohibido fumar en recintos deportivos? No, no, a mí me gusta el deporte, o sea: los deportes minoritarios. Aparte de "el mío" de toda la vida, que es el atletismo, disfruto viendo por la tele cuando en fechas señaladas echan gimnasia, remo, halterofilia, yudo, grecorromana, jóquey. Y buena culpa de este estado de cosas lo tienen los periodistas, que le dan mil vueltas a cualquier pequeñez futbolística antes que hablar de otros deportes que no venden. Y también tiene buena culpa el que se pueda hablar de fútbol sin entender. Cualquiera puede opinar sobre fútbol y no hay forma de rebatirlo, es cuestión de gustos, y no de ciencia. Para hablar de otros deportes hay que saber, hay que entenderlos, hay que haberlos estudiado, lo del fútbol es más bien ósmosis. A mí me gusta ir a ver las carreras de campo a través que se hacen por aquí cerca, o ir a las competiciones de atletismo de niños ¡eso sí es entretenido y sano! Lamentablemente un niño puede quedar campeón de su comunidad en carreras de vallas y no ha ido a verlo ni su abuelo, en cambio si juega en el equipo del bar Pepe contra el Orejilla FC, fletan un autobús y se desplaza a presenciarlo medio barrio. Hay cosas que no entenderé nunca. Sólo me alegra tener la convicción de que ninguno de esos millonarios del deporte rey tiene, ni tendrá nunca, la sonrisa de Gebreselassie después de perder su título olímpico.



Queridos amigos y amigas, me dispongo a contaros algo que, por lo menos a mi, me causa profunda estupefacción y algo de inquietud. No es raro, os comunico que soy de natural inquieto. Un ser humano de esos que se empeñan el entender el porqué de las cosas, como si las cosas tuvieran porqués, y no explicaciones que, de momento nos convencen pero que a la larga, muy dentro de nosotros sabemos que cuando mucho, vamos, haciendo ya un exceso, no son más que maneras de tranquilizarnos de forma momentánea. Como decía un amigo mio: Todo entretiene...
La mejor forma de leer este artículo es al ritmo de la " Marcha del abanico" interpretada por la Orquesta de la Guardia Real






Dicen que a Juanpa le quedan dos telediarios, llevo quince años escuchando lo mismo, leyendo diversas teorías sobre lo que acontecerá el día que la palme, escuchando mil y un rumores vaticanos y romanos, quien será su sucesor, como le mantienen con vida, (recuerden esa sucesión de vacaciones en el Valle de Aosta donde no sé si en verdad le cambiaban la sangre como dicen ó lo iban clonando), me inclino a pensar que el descanso le sentaba igual de bien que a mi madre las vacaciones en Benidorm.El caso es que Juanpa sigue en pie, algo de lado la verdad, cuando cualquier otro mortal hace tiempo que estaría bajo tierra. Y he llegado a la conclusión de que me importa un pimiento oiga.
Subió las escaleras sintiendo a cada paso el crujir de los escalones de madera, oscuros y gastados, llenos de idas y venidas. Al entrar en el rellano miró al fondo: tres puertas, tres suertes. En la número cinco, a la derecha, un mimo la esperaba. Vestía como visten los mimos: traje negro y zapatos de charol -negros-, cara blanca y sonrisa roja y en la mano, un ramito de violetas. Avanzó hacia la puerta, y conforme se acercaba, el mimo extendía el brazo y con él, las Violetas. Recogió las flores y un guiño fue su cómplice.
Te acuerdas de aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico..."Pito pito gorgorito... dónde vas tú tan bonito?...A la era verdadera...pim pom fuera!"?
Estaba yo charlando en el general del chat de canal cultura y surgió la frase
Queridos amigos y amigas, me pongo de nuevo en comunicación con vosotros para compartir una curiosa experiencia. Se da el caso de que, por causas indeseadas me he visto obligada a buscar compañía de otros seres humanos fuera de mi círculo de amistades de hace años. Como no me faltan ideas, en lugar de hundirme en el piélago de la tristeza y la depresión, me he puesto manos a la obra y he hecho una lista de posibilidades para conseguir conocer gente nueva, más o menos de mi edad y más o menos de mi misma forma de vida o parecida. Entre las distintas opciones que iban desde ponerme en un club de carretera a repartir estampitas de santa Gema Galgani, la venta domiciliaria de La Biblia de los Niños, edición lúxury-lubricated, el voluntariado en la clínica Planas de cirugía estética, clases de fox-trot para discapacitados físicos y sensoriales, clases de cocina bosquimana para iniciados, grupos de debate sobre temas trascendentales como el cultivo de la planta del tomate Raf, la asociación de propietarios de ladillas afganas, la asociación de la Mujerconpelosenlaspiernas...etc, etc, etc. Pues entre toda esa larga lista de opciones, decidí decantarme, primero que nada y ya que lo tengo más a mano, no tengo que salir de casa que hace un tiempo asqueroso, y además lo puedo hacer cómodamente sentada, pues decidí decantarme digo, por buscar en internés, que es como la piedra Rosetta del momento, las páginas de contacto y amistad.
Dormir bajo techo, rezar, fumar y concursar, o la aventura del día a día.
Madrid. Año 1951, Marcelino, madrileño de nacimiento, había estudiado ingeniero de minas en Almadén, provincia de Ciudad Real, allí conoció a su mujer y al terminar la guerra, se llevó a la familia de su mujer a la capital. Marcelino al que su familia llamó cariñosamente Pepe toda su vida, salía cada mañana temprano hacia su trabajo de delineante. A la salida de la oficina, se daba siempre una vuelta a ver que había de nuevo en los rincones oscuros del estraperlo y regresaba a casa. En un pisito con cocina, vivían él y Santa, su mujer, Pepita la hija, Valeria la suegra y dos hermanas. Marcelino llegó una noche a su casa cansado, con un pedazo de tocino envuelto en un trozo de arpillera, con más hambre que cascorro, encontró al llegar el olor de la sopa de ajo que se recalentaba en el pequeño fogón y las gachas para la niña, tras saludar, besar a su mujer y a Pepita se sentó en una silla de la cocina, dejó el trozo de tocino sobre la mesa, y se abstrajo con el recuerdo de la parada de metro de aquella mañana, aquella mañana al salir del metro el aire se había vuelto aroma, un tipo vendía bollos que sacaba de una caja, Marcelino se había mirado los bolsillos, llevaba cuatro perras a ver si conseguía algo para el puchero del día siguiente, nada... siguió caminando envidiando a aquellos que se paraban, pagaban y se llevaban una rosquilla ...se alejaba pensando en cómo poder comer bollos...Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/